El salto a la autonomía

El salto a la autonomía

Las herramientas de estadísticas de Facebook me permiten conocer más o menos bien quiénes son ustedes, amigos de Muebles DLeyda…no se asusten, que no voy a llegar a su casa a almorzar. Pero en grandes rasgos sé que, en su mayoría, están entre los 25 y los 35, que son muchas más mujeres que hombres y lo que es más importante, compartimos un tipo de crianza: la crianza respetuosa. No voy a hablar de crianza respetuosa, para eso está plagada la web…y tampoco vengo a inventar la rueda, pero quiero referirme a uno de los eslabones de la crianza respetuosa: la autonomía, y cómo estamos dando el gran salto. No, no nosotros DLeyda, nosotros, padres (lo siento, no me gusta eso de “mapadres”).

Quien escribe es una mujer de 39 años que decidió ya bastante madura en su vida que quería tener hijos…no todas hemos tenido claro desde siempre que queremos ser madres. Con Henry nos conocimos a los 30 años y disfrutamos harto tiempo nuestra vida de pareja. Y cuando a mis 37 tengo a mi primer hijo entro en un área hasta ese momento inexplorada en mi relación madre-hija, entro en el área chica..¿cuántos de ustedes, padres, han tenido/debido/querido explicar a su progenitora los términos colecho, apego, blw (yo digo “el método” y  me ahorro un cuantuay), autonomía? Y creo que aquí pasan una de dos cosas: te encuentras con una pared o con una honesta intención de aprender…claro, los abuelos aprenden de los hijos para estar cerca de los nietos. La vida que llevamos hoy en cierta medida nos ha hecho volver muchas veces a nuestra madre para que nos tienda la mano, o de plano el cuerpo entero, con el cuidado de nuestros hijos. Y nos enfrentamos al hecho de tener que explicarle cómo deseamos o estamos intentando criar, y la verdad es que nosotros mismos como padres estamos en constante búsqueda y descubriendo cómo aplicar este sistema de crianza. No es fácil cambiar el “te vas a caer” por el “afírmate bien”, porque fuimos criados con el primero y nos esforzamos por usar el segundo, y pucha qué cuesta cambiar el chip a veces. Y nos gusta el concepto de autonomía, nos gusta que nuestros hijos aprendan a tomar desde pequeños sus decisiones, nos gusta que se desenvuelvan con libertad de movimiento, pero nos cuesta aplicarlo, nos cuesta sacarnos nuestra propia crianza para criar a nuestros hijos. No se trata de pasar, como dicen, la retro; si estás leyendo esto, lo más probable es que seas una persona de bien, que ames a tus hijos con el alma y que a diario te esfuerces por darle lo mejor a tu familia, está claro que tan mal no salimos, pero seguramente todos tenemos en nuestra memoria algún recuerdo que no nos gustaría repetir con nuestros hijos. Es ahí donde creo estamos dando el salto, pues para nuestros hijos criar no conllevará tanto cuestionamiento, tantas explicaciones, tanta búsqueda.

Llegar al concepto que queríamos abrazar con nuestros muebles fue un proceso bastante natural. Desde el día uno supimos que no haríamos muebles de niño por hacer, había una intención de transmitir. Varias veces hemos rechazado propuestas de proyectos porque no van en la línea que queremos desarrollar: literas de 180 cm de alto, muebles con colores, corrales o a veces nos piden una “cama para niñito”. Cuando pensamos en un mueble, debe cumplir con el hecho de que sea PARA el niño (sin distinción de género, por favor): el niño debe poder utilizarlo sin intervención de los padres, si así lo desea. Al crear ambientes preparados para nuestros hijos les estamos dando la oportunidad de conocer desde pequeños sus limitaciones y explorar según sus propias capacidades, y lo más importante, que lo hagan con seguridad.

Los nuevos padres reconocen que es importante invertir en los ambientes que diseñamos para nuestros hijos, y hacerlos con materiales de calidad. De a poco vamos dejando el plástico de lado para dar paso a un material noble como la madera. La seguridad que nos brinda la madera es única. Un mueble de madera bien hecho, con buenas terminaciones no solo será seguro a la hora de que tu hijo lo trepe o se suba, o no se astille ni se raspe con una mala terminación, sino que durará mucho más allá del tiempo para el que fue comprado.

Muebles DLeyda es un proyecto a largo plazo. Recién apenas estamos asomándonos. Aún hacemos entregas en nuestro vehículo, pero estamos trabajando para tener un vehículo de transporte; aún somos tienda online, pero estamos trabajando para tener un espacio físico  de ventas; aún somos quizás uno más, pero estamos trabajando para que cuando hables de autonomía, pienses en Muebles DLeyda, pues nosotros mismos estamos dando el salto a la autonomía.

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