El regalo prometido

El regalo prometido

Este es mi segundo Día del niño siendo madre, mi hijo mayor en septiembre cumple 2 años y recién se está interesando por otros dibujos animados que no sean del bendito Baby TV. Y digo "bendito", porque ¡qué maravilla que no esté contaminado con publicidad! Ya hace unos meses Masha y el Oso lo conquistaron y es la excepción a la regla...hasta ahora. Como es mi primer hijo, yo no tenía idea de canales para niños, y ahora que vemos un poco el Boomerang por la pequeña rusa me aterro de ver tanta publicidad y marketing dirigido completamente a él. Mi hijo no entiende aún, pero va a entender, va a querer y va a pedir. Se acabará nuestra burbuja donde nuestra mayor preocupación era que Maya se comía el pastel que compró Yaya para recibir a Momo, por poner un ejemplo.

Como en este hogar se trabaja la carpintería, las improvisaciones de juguetes de madera abundan: rampas para los autitos, carro de supermercado, camiones de madera, etc., etc. Y cuando nuestro hijo apenas era un bebé compramos en una tienda de Meiggs una caja con un surtido de juguetes de madera con los que juega hoy y tiene para un rato, y la verdad es que además de los autos tipo Hot Wheels no hemos vuelto a comprar juguetes. Ahora, con su evidente desarrollo e interés por otras cosas, comenzará a ser conciente del marketing que gira en torno a los dibujos animados que le irán gustando...¡y la verdad es que es tremendo!

Quizás la cercanía que tengo hoy con la madera me ha hecho notar que existe una moda o tendencia (como ud quiera) de incorporar este noble material en la rutina de nuestros hijos, no solo en los muebles, sino en los juguetes. Abundan emprendimientos que venden tablas de encajes, cubos de construcción, instrumentos, cajas de herramientas, bicicletas, pizarras, y un largo etc. Y curiosamente son los padres quienes buscan estos juguetes para presentárselos a sus hijos en un profundo y añorado anhelo de que le gusten lo suficiente como para dejar un poco de lado la tele, un poco de lado la tablet, un poco de lado el celular. Nos regresamos en el tiempo, a ojos de nuestros padres, porque sentimos que nuestros hijos deben buscar el juego, inventar, crear, desarrollar....cuando lo más importante es ayudarlos a interactuar. No hay juguete de madera que le guste lo suficiente si no hay alguien con quien jugar. Sí, la novedad lo hará entretenerse 5, 10 minutos solo, pero siempre volverá a buscarnos para que juguemos con él. Yo puedo acompañar a mi hijo en su dormitorio y observar cómo le gusta ordenar y tirar sus autos por la rampa durante largo rato, y estoy ahí en silencio, no interrumpo hasta que él me invita a entrar en el juego, porque siempre lo hace. 

Teniendo eso en mente, como padres con mi esposo decidimos entrar en este juego del Día del niño con una propuesta novedosa. Hacía tiempo que Henry quería hacer un robot de madera, y si bien lo hicimos un poco encima de la fecha, nos lanzamos con una propuesta simple, pensarán muchos, pero ingeniosa, pienso yo :). Cuando salió el prototipo y comenzamos a probarlo y ponerlo en distintas posiciones, se nos ocurrió presentar al recién llegado mediante una historia. La verdad es que en esta (micro)empresa explotamos todos nuestros talentos: los cursos de fotografía pagan y también la facilidad de palabra (escrita), y así comenzamos a relatar una historia acompañada de imágenes de nuestro entorno acá en el campo. Le pusimos nombre, mandamos a hacer las cajas y lo presentamos como lo que es: un robot de madera, pero que ofrece un mundo de posibilidades para el niño. Esta semana que se acaba participamos de una Expo en Santo Domingo, y llevamos a OTTO en su linda presentación. Una señora se acercó, “¡qué lindo!”, exclamó y cuando lo tomó para verlo en detalle me miró y dijo, "...pero, ¿no hace nada?" Yo, evitando la cara de póker y forzando una sonrisa: “No señora, el niño le da vida”.

El Día del niño existe por una razón: recordarnos a nosotros los adultos que los niños tienen derechos fundamentales que debemos garantizarles, siempre. No es para volvernos locos llenándolos de mimos y atenciones, comprarles aquello que tanto quieren o que nosotros queremos meterle a fuerza. El lugar común del “tiempo” es real, tiempo a secas, no nos excusemos en el “tiempo de calidad”. Y lo digo desde la misma vereda en la que están muchas de las madres que están leyendo esto; también uso la tele, también uso videos en Youtube, también uso el celular. Pero esa es parte de la rutina de mi hijo: sale a recorrer su campo, juega con sus autos, le gustan los cuentos, baila con sus canciones favoritas, juega con sus padres…al igual que tu hijo.

Que el regalo prometido en este Día del niño sea justamente ese que hemos prometido tantas veces: más tiempo, más juego, más abrazos, más besos...esa siempre será la mejor promesa a cumplir.

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